Aporte

El licenciado Rubén Dunda, presidente de la Cámara de Diputados de la Provincia en la breve democracia de los años 70, realiza un aporte sobre un hecho que lo involucró en 1975, en el arresto de un periodista por parte de la legislatura.
Mail textual del Lic. Rubén Dunda:

Estimada Señora Periodista:

Cintia Mignone

He leído con sumo interés desde el sitio “Historias colaterales” un artículo titulado “Un periodista arrestado por la Legislatura” perteneciente al Cap. V del libro “Del apostolado al sindicalismo. Una historia de los gremios de prensa de Santa Fe”, de su autoría.

Al solo efecto de colaborar con la detallada descripción de lo acontecido, según surge del artículo de marras, me permito trasmitirle algunas percepciones que acompañan a mi memoria, que junto a otras, podrían resultar útiles al fin de hallar la conexión de sentido que explicara la extrema determinación asumida por la Cámara de Diputados en el momento de ejercer su Presidencia.

Resulta de gran importancia el relato realizado del contexto socio-político de aquellos años, en cuanto permite avizorar las trágicas consecuencias que tamaña información hubiera producido en la vida de las instituciones democráticas de no haber mediado una respuesta oportuna y contundente como la tomada.

Debo señalarle que el periodista, autor de la información, José Héctor Galarza, poseía una larga y prestigiosa trayectoria en el periodismo santafesino, que se sumaba al potencial de la noticia difundida.

Concretamente se entendió que la información agraviaba a todo el cuerpo legislativo, tanto por lo que decía como por el propósito que se le podía adjudicar, de no mediar una sanción unánime que la deslegitimara.

Tal como usted lo señala en el artículo, la resolución produjo “omitir desde la fecha hacer eco informativo o periodístico de todo lo relacionado con la actividad legislativa de la Cámara Joven a cuyos integrantes se los declara personas no gratas para el gremio periodístico santafesino”.

Como consecuencia de esta medida, establecí contacto con el director del Diario La Capital de Rosario, Dr. Lagos, conocido como el “alemán Lagos”, en ese entonces Presidente de ADEPA, a quién le impuse de la insólita determinación señalada, en una cena que se llevó a cabo en la hoy desaparecida Chopería Santa Fe, situada en la calle Santa Fe entre Sarmiento y San Martín, de la ciudad de Rosario. En días inmediatos se comunicó conmigo e interpuso sus buenos oficios propiciando un encuentro entre el Director del Diario El Litoral, Señor Capputo y el jefe de redacción del Diario Señor Smaill, si mal no recuerdo su apellido. A esta reunión, celebrada en el Restaurante de la Cámara de Fruteros, concurrí acompañado de todos los Presidentes de Bloques de la Cámara. Recuerdo que se desarrolló un encuentro muy vigoroso, nutrido de fundados argumentos por ambas partes que llevado a los términos de hoy, con seguridad, enriquecerían las demandas ciudadanas en materia de libertad informativa. A renglón seguido, y tal vez como consecuencia, se realiza la asamblea que usted ubica en la vecindad de la larga noche, “la última asamblea de afiliados hasta 1982”. Y lo demás será otra historia

Lic. Rubén H. Dunda


*Dunda f
ue secretario de Trabajo en la gestión de Carlos Reutemann y luego Defensor del Pueblo de Rosario. Actualmente se desempeña como juez comunal de Fighiera. También sobre Dunda en este blog, acá.

Un ataque a la libertad de expresión que pudo cambiar la historia del país

Un matón, presuntamente enviado por el gobernador de Santa Fe, casi asesina a Álvaro Alsogaray en 1876. Se trata del abuelo del “capitán invierno”. La trama detrás de la presunta independencia del periodista Alsogaray. Los tiempos en la prensa santafesina luchaba desde la imprenta y desde las armas.
Audio en "Se hace tarde", Radio Nacional Santa Fe:


Servando Bayo fue gobernador de la provincia entre 1874 y
1878, el sándwich en los dos períodos gubernativos del hombre fuerte de la política santafesina de esos tiempos, Simón de Iriondo. Esto le valió el mote de gobernador títere, y aunque pudo ser cierto, hubo dos hechos que, con más o menos trascendencia, lo dejaron en la historia.

Con su impulso, se sanciona
ron al menos dos leyes estratégicas. En primer lugar, la que creó el Banco Provincial de Santa Fe. También fue el autor intelectual de la primera ley de prensa con que contó esta provincia y que, entre otras cosas, obligaba a los editores a registrarse ante la policía.

La creación del Banco Provincial de Santa Fe fue un interesante capítulo de nuestra historia. Apenas un mes después de asumir en la gobernación, envió a la Legislatura el proyecto que dio nacimiento a la entidad financiera. Atravesaba la provincia, como el país, una grave crisis económica.

Inglaterra era entonces la dueña en las sombras d
e la provincia: Iriondo había saldado una deuda entregándole los fabulosos quebrachales del norte santafesino que luego serían de la tristemente célebre empresa La Forestal. Los ferrocarriles ingleses eran propietarios de dos leguas de tierra a cada lado de las vías. Y Londres tenía el banco más fuerte de Rosario.

En la ciudad del sur y en esta capital el Banco Provincial de Santa Fe inició sus actividades el 1º de septiembre de 1874. Comenzó a recibir depósitos, que fueron retirados principalmente del Banco de Londres y Río de la Plata; sus créditos eran a bajo interés y la mediana empresa y los colonos consiguieron de a poco sacar la cabeza del agua.

Se entabló entonces un conflicto que se prolongó por más de un año y medio. Los londinenses intentaron provocar el quiebre del nuevo banco, presentándose para el cobro de una importante cantidad de papeles. A instancias de Bayo la legislatura sancionó una ley que suspendió los privilegios del banco inglés, que dejaba así de emitir billetes.

El Banco de Londres en Rosario inició acciones le
gales contra la provincia. El fallo de la Corte Suprema de Justicia de la Nación avalando a Santa Fe, envalentonó a Bayo, quien el 19 de mayo de 1876 decretó la liquidación de esa sucursal por ser “ruinoso a los intereses públicos”. La policía cerró sus puertas, se sellaron sus libros, se ordenó un embargo y, además, se arrestó a su gerente.

La diplomacia no sirvió. El embajador de Inglaterra en Buenos Aires ordenó al capitán de la cañonera Beacon que se dirigiera urgentemente al puerto de Rosario “para proteger y dar lugar seguro a los bienes británicos”. La cancillería argentina, de la mano del Dr. Bernardo de Irigoyen, ganó esa batalla, pero en el terreno periodístico continuaría la guerra.

El abuelo del “capitán invierno”

En 1876, apareció El Pueblo, “Semanario político, comercial y literario”, redactado y dirigido nada más ni nada menos que por Álvaro Alsogaray (h).

Este Alsogaray era hijo del marino que había sido secretario del Almirante Guillermo Brown, héroe de la Vuelta de Obligado y fue durante varios períodos el administrador de correos en Santa Fe. Fue también el abuelo del personaje que con el mismo nombre nos aconsejó “pasar el invierno”.

El 31 de julio de ese año, Alsogaray distribuyó un boletín especial desde donde lanza una gravísima acusación.

“Conato de asesinato! Los miserables cobardes comprando la mano de los asesinos!!! Para satisfacer sus ruines venganzas!!!!” es el título que presagia una denuncia espectacular, máxime si al pie la firma es de Álvaro Alsogaray, aunque hayan pasado más de 130 años.

Alsogaray había sido detenido en la noche del 23 de julio, por uso de armas prohibidas. El reo aseguró que el reglamento policial le era aplicado sólo a él. Nadie más era detenido por uso de armas. El comisario “procedió injustamente u obedeciendo a una orden dada con premeditación y arbitrariedad”, afirmó.

El incidente no termina allí. Algunos días después pasó a mayores. Alsogaray estaba a la espera del vapor que transportaba los ejemplares de El Pueblo impresos en la ciudad de Paraná. Era por razones de seguridad; debía prevenirse ya que en otras oportunidades había sufrido ataques de “incendiarios que a altas horas de la noche ponía esponjas remojadas en petróleo en el tablero que está la frente de la Administración de ‘El Pueblo’”.

Pero dejemos hablar a Alsogaray:

En el momento que bajaba del Vapor con el paquete de periódicos en la mano (lo que acostumbro a hacer por mí mismo como medida de precaución contra las asechanzas con que hace algún tiempo se me persigue) me siento de improviso arrojar al agua, impelido por el asesino Sinforiano Bergara (a) Café a quien hasta entonces no había notado me persiguiese; caí en la profundidad de más de cuatro cuartas de agua, me levanté con esfuerzo para no soltar el paquete y llegaba a la orilla cuando se me pasó por delante el asesino Sinforiano Bergara (a) Café empuñando una daga (con puño de plata) e intimándome que dejase el paquete. Desarmado completamente por orden del Jefe de Policía, no pude resistir como se merecía el alevoso asesino cuyo brazo habían comprado mis valientes contrarios. ¡Honor a ellos!

Estaba muy clara la situación para Alsogaray: quienes no podían responderle a los “ataques justos” que hacía desde la prensa, apelaban al “brazo del asesino”.

Logró salvar los ejemplares, que fueron distribuidos con puntualidad, afirma. Finalmente, advierte: “en vano será hacerme desistir de mi propósito por tales medios. ¡Alerta el pueblo con los asesinos, y la Justicia!”

En la edición regular del periódico, Alsogaray reproduce el boletín y dedica tres columnas y media a una carta abierta al gobernador Servando Bayo.

Desde las primeras líneas lo previene: usará un lenguaje de ruda franqueza. Antes que respetar al mandatario, su deber es, dice, respetar la ley. Y quién, sino la prensa, y en especial un periódico que se llama El Pueblo va a recordarle a los gobernantes cuáles son sus deberes. Alsogaray dice representar al pueblo. En nombre de él es que habla, sin que haya prueba alguna de su representatividad.

Es que tanto este como otros periódicos, se arrogaron siempre la voz de los ciudadanos. Según el periodista, el pueblo santafesino estaba siendo víctima del agravio y el ultraje por parte de Bayo.

Es curioso el discurso de Alsogaray: él, que por nadie fue elegido para hablar en nombre del “pueblo” le espeta al gobernador no haber llegado a la primera magistratura por voluntad popular, sino por el dedo de Simón de Iriondo.

Pero, claro, la herida que tenía abierta el abuelo del “capitán invierno” estaba más relacionada con los intereses que su nieto continuaría amparando un siglo después: la ofensa que la provincia, defendiendo su soberanía, le propinaba a los ingleses. Con las decisiones tomadas, Bayo “se atrae el desprecio y desafecto del público”, y cada medida suya “es un nuevo ridículo que cae sobre Ud.”, le espetaba Alsogaray.

No podía ser de otra manera: también le auguraba al Banco Provincial una corta y ruinosa vida.

Sin duda, queda para la fantasía pensar qué hubiera pasado si Sinforiano Bergara, alias “Café”, no hubiera tenido mala puntería y, al calor de las luchas político-periodísticas no hubiera, al menos, mutilado a don Álvaro Alsogaray para impedir su nefasta descendencia.

Fuente para detalles de la creación del Banco Provincial de Santa Fe: Jorge Campana. Servando Bayo. Santa Fe. Una época. Un gobernador. Santa Fe, Ediciones Culturales Santafesinas, 2006.

Cámpora en Santa Fe

A treinta años del fallecimiento del ex presidente Héctor Cámpora, un recuerdo de su paso por Santa Fe, pocos días antes de las elecciones del 11 de marzo de 1973. Llegó a la ciudad para ratificar el apoyo propio y el de Perón a la fórmula Sylvestre Begnis-Cuello, y a desautorizar a la encabezada por Alberto Campos. Sobre la posible interrupción del proceso electoral, dijo: “Si hay urnas seremos todos compañeros, y si no las hay seremos montoneros”.
El 3 de marzo de 1973, poco después del mediodía, Héctor Cámpora y Vicente Solano Lima arribaron al entonces aeródromo de Sauce Viejo. Los integrantes de la fórmula presidencial del Frente Justicialista de Liberación llegaron a la ciudad para ratificar su apoyo a los candidatos a ocupar la gobernación, Carlos Sylvestre Begnis y Eduardo Cuello. Frente a ellos, Antonio Campos y Alberto Bonino también intentaban llegar a la Casa Gris en nombre de Perón.

Dijo Cámpora al periodismo santafesino:

en Santa Fe hay una sola fórmula peronista, la integrada por el Dr. Carlos Sylvestre Begnis y Eduardo Cuello, por la que deben votar todos los santafesinos leales al peronismo y a Perón.
Censuró en declaraciones a los medios presentes en Sauce Viejo a quienes “diciendo que son peronistas han buscado en la provincia de Santa Fe cualquier excusa, incluso jurídica, para causar inconvenientes y dividir al movimiento. Se trata de una verdadera traición a Perón y al peronismo que ahora tiene la oportunidad de romper la trampa del continuismo”.

Tuvo tiempo también para corregir a un periodista que pidió un saludo a los “correligionarios”. “Nosotros no somos correligionarios, somos compañeros”, dijo.

Antes de dirigirse a Canal 13 a sostener una entrevista, Cámpora abrazó a Sylvestre Begnis y le manifestó que “quería estar presenta aquí, en Santa Fe, con la fórmula que sostenemos en Santa Fe y que usted encabeza”.

Según la crónica del diario El Litoral, a continuación una caravana de automóviles comenzó a dirigirse a nuestra ciudad mientras se sucedían estribillos, cánticos y apretujones, deteniéndose en Santo Tomé, donde jóvenes militantes “pugnaban por saludar al doctor Cámpora y a sus acompañantes”.

El Dr. Cámpora, al llegar a nuestra ciudad ocupaba un automóvil con el techo corrido, asomándose en medio cuerpo sin saco y con la camisa entreabierta, saludando con ambos brazos mientras agradecía las muestras de adhesión de quienes lo aplaudían desde las veredas. A las 14.15 pasó por avenida Freyre y bulevar Pellegrini rumbo al estudio de canal de televisión local.

Compañeros

El candidato presidencial brindó luego una más formal conferencia de prensa, en la que comenzó diciendo que así como se produjeron manifestaciones de apoyo en Santa Fe, “así está todo el país, decidido a dar la batalla y producir el ‘argentinazo’ en las urnas”.

Consultado sobre su actitud frente a los presos políticos y gremiales, fue categórico:

Aspiramos a que nuestro gobierno abra las puertas de las cárceles para todos aquellos que jugaron sus vidas por la liberación del país, y que se cierren esas puertas para que no entre nadie más por defender una idea política.

Una de las frases más contundentes pronunciadas en Santa Fe por Cámpora está reflejada en el título de la crónica de El Litoral, que ilustra este post. Se le preguntó sobre maniobras que intentaran interrumpir el proceso electoral. Cámpora respondió: “Si hay urnas seremos todos compañeros, y si no las hay seremos montoneros”.

Luego de la conferencia los candidatos del FREJULI y su comitiva se trasladaron hasta la cancha de básquetbol del Club Unión. El acto fue breve y, destacó el diario, apenas unas palabras a los adherentes peronistas que estaban allí para saludar a Cámpora “a quien la juventud peronista presente saludaba como “’Tío Héctor’”.

Varios integrantes de la comitiva y tres periodistas de Mayoría y Crónica analizaron mientras aguardaban su vuelo en Sauce Viejo: “Las preguntas se repitieron, pero evidentemente, el Dr. Cámpora se ha pulido mucho. Además estuvo muy hábil para eludir dos preguntas bastante filosas”. Otro expresó: “Hay que convencerse que el movimiento peronista es totalmente vertical, y algunos no lo quieren entender. Aquí manda Cámpora y más allá Perón y se terminó”.

A privatizar

Se le recuerda haber sido ministro en la dictadura. Pero el hombre tiene varios galones más. Para 1972 la Municipalidad de Santa Fe fue intervenida y asumió como secretario de Hacienda y Administración Juan Carlos Mercier. Una de sus primeras propuestas, en medio de un paro de obreros municipales, fue privatizar los servicios de limpieza.

Algunos, no todos, suelen recordar que Juan Carlos Mercier, antes de ser el ministro de Hacienda de Carlos Reutemann fue ministro de la dictadura (su currículum, acá). Menos recordado es su paso por la Municipalidad de Santa Fe, en los años 1972 y 1973.

Desde 1969 era intendente de facto Conrado Puccio. Una ordenanza promulgada en 1972 equiparaba salarialmente a los municipales rosarinos con los santafesinos. La novedad dura apenas dos meses, hasta que llega el veto del gobernador y comienzan a retrasarse los pagos de salarios. ASOEM inicia un largo paro el 13 de junio.

Eran días de mucha agitación: en las calles los estudiantes, militantes gremiales y vecinales, entre otros, manifestaban, y la policía reprimía.

La huelga municipal recibía apoyos de esos sectores, se organizaban ollas populares y marchas del silencio.

Sin respuestas a la que ya se transformaba en una crisis sanitaria en la ciudad, la municipalidad es intervenida y asume el Cnel. (Re) Francisco Sgabussi, hasta entonces subjefe de policía de la provincia. Y como secretario de Hacienda y Administración, el contador Juan Carlos Mercier. Una de las primeras medidas que anuncia es la privatización de los servicios de limpieza.

El fin de la huelga

El nuevo intendente efectuó una propuesta que es unánimemente rechazada por los municipales. Se los intimó a volver al trabajo y comenzaron a utilizarse a presos de comisarías y de las cárceles de Las Flores y Coronda para recoger la basura de las calles.

El 30 de junio la CGT convocó a un paro general en apoyo de los huelguistas. La jefatura de la Unidad Regional I emitió un comunicado, advirtiendo que habría un estricto operativo de control. Y exhortaba:

Se recomienda a la población abstenerse de participar en actos o manifestaciones para los que no se ha solicitado autorización, por estar en pugna con claras disposiciones vigentes en la materia.

Asimismo, se reitera la recomendación dada en comunicados similares a los padres de jóvenes y niños, para que impidan la consecuencia de los mismos a reuniones que, por no estar autorizadas, serán indefectiblemente impedidas por la autoridad policial.

Con incidentes, especialmente en Villa del Parque y Santa Rosa de Lima, la huelga se cumple. Destacó en un comunicado el Secretariado Nacional del Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo:

El paro decretado por la CGT local, con el apoyo de casi la totalidad de los gremios, manifiesta la convergencia de la clase trabajadora en la lucha y la necesidad de continuar combatiendo la situación de miseria y opresión política y económica que vive el pueblo argentino, y oponerse a la vergonzosa entrega nacional.

(…) La capacidad manifestada en los barrios marginados: las ollas populares nacidas de la misma fuerza del pueblo que no se doblega, y la solidaridad manifestada por la comunidad, en especial de ciertos sectores de gremios y estudiantes, demuestran que los barrios tienen un nivel de conciencia y dignidad que nadie debe desconocer ni subestimar.

La huelga finalizó el 4 de julio. El balance de ASOEM:

La huelga ha quedado atrás, con su secuela de violencia, enfrentamientos, terrores y sufrimientos. Han sido 23 días inolvidables, plenos de contradicciones, de tensiones, de expectativas; pero al final, la razón se impuso. Claro, que un poco ayudado por la fuerza. Lamentable conclusión, que entristece y subleva, al mismo tiempo. Pero, de cualquier manera, el epílogo resulta fecundo; en primer lugar, porque el gremio ha visto satisfecha sus exigencias; en segundo término, porque las jornadas intensas que se han vivido, pusieron de manifiesto la indestructible unidad de la clase trabajadora santafesina, y en definitiva, porque la solución del conflicto importa un expreso reconocimiento del derecho de huelga, consagrado por el artículo 14 bis de la Constitución, y muchas veces negado al trabajador estatal.

Mercier siguió haciendo carrera.

Un periodista arrestado por la legislatura

En 1975 la legislatura santafesina se sintió agraviada por la publicación de un cable noticioso. Haciendo uso de las atribuciones constitucionales, decidió arrestar al periodista autor de la información. El principal promotor de la detención fue el entonces diputado Domingo Pochettino. La noticia había salpicado a su compañero Jorge Obeid. La actuación del gremio periodístico santafesino.

El domingo 5 de octubre de 1975 Montoneros lleva adelante una audaz y sangrienta acción en Formosa, con implicancias en la provincia y que motivará el famoso decreto 2.772 de aniquilamiento del “accionar de los elementos
subversivos en todo el país”. El intento de copar el Regimiento 29 de Infantería de Monte de Formosa dejó varios muertos santafesinos. A esto siguió el secuestro del Boeing “Ciudad de Trelew” que aterrizó en campos de Susana y una seguidilla de allanamientos en varios lugares de la provincia. “En los medios policiales se da significativa importancia a una reunión realizada en esta ciudad por supuestos dirigentes de la organización declarada ilegal en segundo término, la que se habría llevado a cabo el sábado”, consignó Nuevo Diario.

Este último detalle fue publicado por la a
gencia Noticias Argentinas, señalando además que el encuentro se había realizado en el domicilio de un legislador provincial justicialista y daba a entender que del mismo había participado el ex dirigente de las Juventudes Regionales Peronistas Jorge Obeid. Frente a esta versión, que Obeid desmintió enérgicamente, la Cámara de Diputados de la provincia, en su sesión del 9 de octubre, escuchó la propuesta del legislador Domingo Pochettino. Comenzó diciendo que no había un solo diputado de ningún bloque que hubiese sido cómplice ni de los hechos de Formosa ni de ningún otro provocado por la guerrilla. Agregó: “La información es manifiestamente injuriosa, tiende a confundir a la opinión pública, y al desprestigio del Poder Legislativo, lesionando, en definitiva, el régimen republicano y democrático de gobierno, y en consecuencia se ha violado el privilegio parlamentario de este Cuerpo”.

Pochettino pidió preferencia para la sesión del día siguiente y giró la cuestión a la Comisión de Asuntos Constitucionales y Legislación General, pero antes de finalizar quiso “hacer notar” que estaba en conocimiento del nombre del corresponsal de Noticias Argentinas, José Héctor Galarza, “por lo cual dejo señalado ante el Cuerpo el nombre del presunto culpable de la violación de los fueros de este Cuerpo”. La situación fue calificada como “sumamente grave”, por ello solicitó a la cámara que resolviera que Galarza estuviera impedido de ausentarse de la ciudad hasta ser interrogado por la comisión pertinente, de lo cual debía notificarse inmediatamente a la policía. La moción fue aprobada por unanimidad.

La situación estaba prevista en el artículo 47 de la Constitución de la provincia: “Las Cámaras pueden reprimir con arresto que no exceda de treinta días a toda persona extraña al cuerpo que viole sus privilegios o altere el orden en sus sesiones, sin perjuicio de la responsabilidad penal en que aquella hubiere incurrido”.

El 10 de octubre, después de oír a Galarza, la Comisión se expidió. El corresponsal había admitido la remisión a la agencia de la información de que “en el domicilio de un legislador provincial se habría realizado una reunión con elementos subversivos, aunque aclaró que la redacción de la noticia así como su supervisión corresponde a los redactores y al Director de la agencia noticiosa”. La conducta del periodista, determinó la Comisión y avaló la Cámara, “al suministrar una información no fundada en hechos ciertos”, vinculando a un miembro de la Legislatura con la subversión, había violado los fueros de la Cámara lo cual obligaba a resguardar “el prestigio y decoro” del cuerpo y los “privilegios indispensables para su actividad, de los ataques exteriores”. Aconsejó entonces la Comisión de Asuntos Constitucionales y Legislación General imponer un arresto de cinco días a José Héctor Galarza y continuar con las investigaciones para determinar si había otras personas responsables de la violación de los privilegios parlamentarios. De la votación, que se realizó el 24 de octubre, se retiraron los legisladores de Unión Popular y del Partido Orientación Legalista, así como el peronista ortodoxo Tito Livio Vidal.

Galarza expuso su situación ante la Comisión Directiva de la Asociación de Prensa de Santa Fe, solicitando su participación “en defensa de mi dignidad periodística y, eventualmente, de mi libertad personal, seriamente amenazada”. Se remite entonces una nota al presidente de la Cámara, diputado Rubén Dunda, la que no fue tomada en cuenta. Señalaba que el periodista estaba amparado por el Estatuto y que había cumplido con su deber profesional. “Admitir una posición contraria sería tanto como desvirtuar la función periodística en su esencia y lo que es peor determinará la conformación de un periodismo servil y complaciente”, se leyó en un comunicado.

En la mañana del 24, Galarza fue notificado y trasladado al cuartel de la Guardia de Infantería Reforzada. A pedido de un grupo de afiliados a la APSF, ese mismo día se realiza una asamblea extraordinaria. Las gestiones de los dirigentes de prensa realizadas desde que se conociera la resolución no habían dado frutos: luego de la votación, tanto las autoridades de la cámara como los legisladores “habían ya abandonado la ciudad, haciéndose imposible toda gestión o entrevista en procura de una solución del problema”. La asamblea resolvió entonces hacer público el repudio del gremio “ante el agravio que implica el hecho de no haberse leído ni considerado” las notas elevadas tanto por la Asociación como por la Fatpren. “Y como represalia gremial por tal actitud, omitir desde la fecha hacer eco informativo o periodístico de todo lo relacionado con la actividad legislativa de la Cámara Joven a cuyos integrantes se los declara personas no gratas para el gremio periodístico santafesino”.

La medida se mantuvo por dos meses. Desde el 1º de diciembre se realizaron varias asambleas en las que se plantearon las ideas de continuar con el bloqueo informativo o suspenderlo, en las que hubo cambio de opiniones “cargadas algunas veces de pasión personal”. Carlos Parodi e Isaac Tissembaum fueron comisionados por la asamblea para entablar conversaciones con los presidentes de bloque. También se solicitó sanciones para quienes en LT 10 y en Canal 13 desacataran la medida con motivo de las fiestas navideñas.

Finalmente, el 26 de diciembre, la asamblea aprobó el levantamiento de las medidas por 10 votos y con la abstención del afiliado Eduardo Burba. Se emitió un comunicado en el que se ratificó la irrevocable decisión de “velar por la libertad de información y el ejercicio sin coacciones de la labor periodística y la persona de los trabajadores de prensa, tanto por parte de los poderes del Estado como de las fuerzas integrantes de la comunidad y de todos los ciudadanos en particular”. Destacó que la resolución adoptada en octubre fue cumplida con “indoblegable disciplina gremial” y que habiendo logrado los objetivos propuestos se ponía fin al diferendo. Pero aclaraba: “Sin desmedro de hacer presente que el levantamiento de la medida se hace desde una perspectiva que considera los intereses generales de la población en cuanto a la necesidad de ser informada y a la obligación periodística de informar”.

Se avecinaba una larga noche. Esta fue la última asamblea de afiliados hasta 1982.

Este texto forma parte del capítulo V del libro “Del apostolado al sindicalismo. Una historia de los gremios de prensa de Santa Fe”, de mi autoría. En venta en la Asociación de Prensa de Santa Fe (Amenábar 2655) y en Lo de Luka Libros (4 de enero 2514).
Sobre el libro
:
Rosario 12
O sea
El Litoral
APSF
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