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La muerte de Lisandro de la Torre: repercusiones en Santa Fe

A 70 años del suicidio de Lisandro de la Torre, los homenajes se multiplican. ¿Pero qué sucedía hace siete décadas en la ciudad de Santa Fe? Las visitas se concentraron en la casa del ex gobernador Luciano Molinas y el gobernador decretó adhesión al duelo.


“Honda impresión produjo en nuestra ciudad la muerte del Dr. De la Torre. Inspiraba profundo respeto la figura del líder demócrata. En el domicilio del ex gobernador Dr. Molinas se congregaron ayer después del mediodía numerosos amigos y correligionario del líder santafesino”, señala una de las páginas dedicadas por el diario El Orden al acontecimiento.


Luego de comunicaciones telefónicas con el resto de la Junta Ejecutiva del Partido Demócrata Progresista, Molinas y sus compañeros decidieron trasladarse a Buenos Aires. Antes de ello, El Orden entrevistó al ex gobernador, “quien no nos pudo disimular su honda impresión y dolor causado por la muerte de su jefe y gran amigo. A cada momento era requerido por las personas que llegaban a saludarlo y por telegramas de diversos puntos de la provincia y del país que traducían el sentimiento causado por la infausta desaparición”.


Además, Molinas señaló a los periodistas que el mismo día del suicidio había recibido “una carta del doctor de la Torre, con algunos conceptos, que recién frente a la amarga realidad podía aclararlos. El carácter privado del documento le impidió facilitarnos su texto para la publicación”.


De entre las muchas opiniones recabadas por el periódico, vale destacar dos: la de Miguel Ritvo, secretario general de la Federación Socialista Santafesina, por su dureza, y los fundamentos del decreto de adhesión al duelo del gobernador Manuel María de Iriondo, por su falta de autoridad moral y su capacidad de no decir nada.


Del secretario general de la Federación Socialista Santafesina, concejal Miguel Ritvo

Hace apenas siete años el país estremeció de júbilo. Una de sus más brillantes figuras, respondiendo a los requerimientos de su pueblo, por quien ya tanto había hecho, se disponía a retomar de su pueblo, por quien tanto había hecho, se disponía a retomar su puesto de combate en las luchas cívicas argentinas.


Era el año 1931. La Nación había perdido el ritmo normal en el desenvolvimiento de su vida institucional. Hacía falta un hombre a quien confiarle los destinos de la República y no fue, por cierto, difícil tarea encontrarlo. Lisandro de la Torre, en su voluntario ostracismo, conservaba aún el vigor de sus años juveniles, su férrea voluntad, su capacidad indiscutible, sus inquietudes e ideales y el gran bagaje de su experiencia adquiridas en el fragor de una lucha intensísima en defensa del país que lo vio nacer. Este fue el hombre a quien el pueblo de su patria, en instantes de verdadera angustia, entregó la bandera de sus reivindicaciones. Y con esta bandera, símbolo de la democracia y la libertad, Lisandro de la Torre, con su eminente compañero de fórmula Nicolás Repetto, recorrió el país de un extremo a otro.


El fraude organizado y dirigido por los que en aquel entonces usurpaban el poder, impidieron que este gran talento ocupara el sillón de Rivadavia.


El pueblo argentino quiso que Lisandro de la Torre, rigiera sus destinos. Era esta la mejor forma de que un hombre de su capacidad y honradez sirviera al país. La oligarquía gobernante se opuso a ello. De esa es la responsabilidad de que nuestra República no haya recibido el aporte y el esfuerzo pleno de este grande hombre. De esta clase dirigente también es la responsabilidad de la trágica desaparición de Lisandro de la Torre.


Con la pérdida de esta vida ejemplar sufre la democracia argentina un rudo golpe. Los que bregamos sin descanso por el afianzamiento de nuestras instituciones, hacemos un alto en el camino para rendir homenaje al caído en lucha, y para recoger de este gran talento las enseñanzas de su vida ejemplar, honestísima, plena de sacrificios y de esfuerzos puesta al servicio de un ideal de justicia.


La adhesión del gobierno de la provincia

Conocido que fue en esta Capital, la noticia del fallecimiento del doctor Lisandro de la Torre, el gobernador de la provincia, doctor Manuel María de Iriondo, firmó el siguiente decreto:


Ante el fallecimiento del Dr. Lisandro de la Torre, que a su considerable labor de publicista, empeñado en esta provincia, los cargos de Diputado a la Legislatura Provincial, y Ministro de la Instrucción Pública, además de representante en el orden Nacional como diputado y Senador al Congreso, cargos en los que ha actuado con la inteligencia, dignidad y patriotismo; y siendo un deber de los poderes públicos honrar la memoria de los servidores del Estado, el gobernador de la provincia decreta:


Adherirse al duelo motivado por el fallecimiento del doctor Lisandro de la Torre, izando a media asta la Bandera Nacional, en todas las reparticiones públicas, durante dos días.

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